El abrazo

La masa que palpita-

las cicatrices que acompañan los latidos-

se ven los dejos de las raíces arrancadas –

la textura raída de la vida-

marcas vestigiales del pasado y las vivencias-

reparaciones caseras de post guerras-

regiones cálidas, rojas y tiernas-

cada región valorada cómo única-

Y por sobre toda la masa, un escudo-

un cascarón, un domo-

endurecido por la forja del dolor

y el martillo implacable de la voluntad-

grande y poderoso, defiende la masa-

impenetrable e inamovible-

Pero no aguanta la presión de algo inesperado-

cruje y cede ante la presión abisal –

algo tan simple, cálido y sin medidas-

quién podía esperar ese resultado?-

ni una advertencia antes del derrumbe-

Ya los restos no importan-

ni las marcas, cicatrices, escollos en la masa-

tampoco el reconstruir la coraza-

Es el abrazo, simple y cargado-

con la presión justa para abrirse paso-

es el calor y el compás de exhalación-

el instante, el sonido del mar, la pausa-

es la combinación quizá, no lo sé.

Hoy ese abrazo resuena en la masa-

la coraza fue sustituida por una nueva imagen-

raíces y ramas que se entrelazan-

colores brillantes y sorprendentes-

Solo un abrazo bastaba…

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